
01 Ago Proyecto de una Psicología para neurólogos
Por Àngeles Moltó
Empiezo con dos fragmentos de las cartas a Fliess, que me parece introducen muy bien las preguntas que llevaron a Freud a escribir el “Proyecto..”:
“Dos ambiciones me atormentan: 1º, averiguar qué forma cobrará la teoría del funcionamiento psíquico si se introduce en ella un enfoque cuantitativo, una especie de economía de la energía nerviosa, y 2º, extraer de la psicopatología aquello que pueda ser útil para la psicología normal.” (Carta 24)
Y en la Carta 27:
“La psicología es realmente un calvario,…. Yo sólo pretendía explicar la defensa, pero hallé que eso me llevaba a explicar algo que pertenece al núcleo de la naturaleza.”
“Proyecto de una psicología para neurólogos”
Principio de inercia : las neuronas N tienden a descargar la cantidad, Q (externa) y Qη (interna).
La utilización del alfabeto griego como símbolos, está hecha según su analogía con las iniciales alemanas (o latinas):
ω = W(Wahrnemung); η = n(neuronisch); φ = f (physisch); ψ = ps (psychisch)
Los estímulos externos llegan a través de los órganos sensoriales, que ya transforman la cantidad Q en cociente de Q. Las neuronas sensibles reciben la Q que se descarga por las motoras. Frente a un estímulo excesivo la defensa es la huida.
Frente al estímulo interno no cabe la huida, la descarga requiere un nivel mínimo de carga del aparato Q η (principio de constancia ) para responder a las urgencias de la vida (Not des Lebens) mediante acciones específicas.
(Uno de los problemas de este texto escrito a vuelapluma, es que Freud se referirá a menudo a estos cocientes de Q como Q, e incluso a veces a Qη como Q también.)
El sistema de neuronas se compone de neuronas distintas, con abundantes ramificaciones de diverso calibre, en las que se prefiguran ciertas orientaciones de conducción. Si se combina este sistema con la teoría de la cantidad Q η se obtiene la representación de una neurona investida . El almacenamiento de Q η (principio de constancia) es posible por el supuesto de unas resistencias que se contraponen a la descarga: las barreras de contacto.
Una clase de neuronas dejará pasar la cantidad, tras lo cual volverá a su
estado anterior, será inalterable por la excitación: neuronas de percepción φ, que dejan pasar la Q η como si no tuvieran barrera de contacto.
El sistema φ sería el grupo de neuronas al que llegan los estímulos exteriores Q; este sistema, a base de recibir cantidades tan grandes, se habría modificado definitivamente, deviniendo ya inalterable por la llegada de cualquier cantidad, quedando así como sistema perceptivo.
El aparato de la motilidad está directamente adosado a φ.
Otra clase de neuronas (N) será influida duraderamente por la excitación: neuronas de recuerdo ψ, cuyas barreras de contacto dejan pasar la cantidad con dificultad o parcialmente, quedando en un estado distinto al anterior y posibilitando así constituir la memoria.
El aprendizaje que se basa en la memoria consiste en que algunos recorridos, elegidos entre todas las conexiones posibles de cada N ψ, se vuelvan más susceptibles de conducción, o sea en que sus barreras se vuelvan más permeables: facilitación .
La memoria está constituida por los recorridos facilitados existentes entre las neuronas ψ. La memoria, el poder de una vivencia para seguir produciendo efectos, depende de la magnitud de la impresión Q η y de la repetición de la impresión. La facilitación, pues, sirve a la función primaria del principio de inercia – constancia.
Las cantidades Q del sistema φ se convierten en Q η, para pasar al sistema ψ sin dañarlo. El modo de disminuir la cantidad es la ramificación, de modo que podemos decir que cantidad en φ se expresa por complicación en ψ.
El dolor consiste en la irrupción de Q en ψ, toda excitación se convierte en dolor si el estímulo sobrepasa un determinado umbral. Como la facilitación es consecuencia de la magnitud del estímulo, el dolor deja en ψ un recorrido de facilitación como secuela, que puede llegar a cancelar por completo las barreras de contacto.
El sistema ψ recibe, además de las excitaciones provenientes de φ a través de las neuronas del manto (M.N.) , las endógenas, las de las urgencias de la vida, a través de las neuronas del núcleo (K[Kern].N.)
Los estímulos que provienen del interior del cuerpo son de naturaleza intercelular Q η, se generan de forma continua y el aparato no tiene protección contra ellos. Se trata de cantidades pequeñas que actúan como un estímulo continuo que se acrecienta de forma continua: resorte pulsional ; a partir de cierto umbral de cantidad, por sumación consiguen ir pasando las barreras de contacto y actúan.
Como no tenemos conciencia de estos procesos cuantitativos, tenemos que suponerlos inconscientes. La conciencia nos aporta las cualidades, sensaciones que remiten a nexos distintos con el mundo exterior.
Existiría un tercer sistema de neuronas ω, que es excitado juntamente a raíz de la percepción, pero no del recuerdo, cuyos estados de excitación darían por resultado las diferentes cualidades, las sensaciones conscientes, que serían producidas por cantidades aún menores que Qη.
Esta cantidad tan pequeña puede hacer pensar en neuronas cargadas y provistas de barreras de contacto, pero la fugacidad de la conciencia y el fácil enlace de cualidades percibidas simultáneamente, obligan a pensar unas neuronas ω que dejan pasar la excitación y recuperan su estado anterior, por tanto facilitación total que no proviene de Q.
Es el periodo de Q lo que llega a investir el sistema ω. A los órganos de los sentidos llegan diversos estímulos Q afectados de distintos periodos, que se mantienen cuando la Q pasa a cociente de Q en φ y luego a Q η en ψ, para producir finalmente en ω las sensaciones conscientes de cualidades. El llenado de las N ω con Qη sólo ocurre desde ψ, no tiene conexión directa con φ. Ψ recibe noticia, además, de la descarga en ω.
Las sensaciones de placer y displacer. Si evitar el displacer es una tendencia psíquica primaria que identificamos con el principio de inercia, el displacer se coordina con una elevación del nivel Q η; entonces podemos definir el displacer como una sensación en ω del acrecentamiento de Q η en ψ, y el placer como la sensación de la descarga.
La descarga de ψ, de los estímulos endógenos, por las vías motoras (llanto, inervación vascular) produce un placer momentáneo, pero el estímulo continúa y la tensión se restablece. Aquí la cancelación del estímulo sólo se produce mediante una acción específica que exige la alteración del mundo exterior. El sujeto es al principio incapaz de llevar a cabo esta acción específica por si sólo y necesita el auxilio ajeno. La descarga motora advierte al adulto del estado del niño. La acción específica llevada a cabo por el adulto que cancela el estímulo es la vivencia de satisfacción .
- una descarga duradera pone término al estímulo en ψ que producía displacer en ω
- se genera en M.N. una investidura que corresponde a la percepción de un objeto
- entre esta investidura y las K.N. se genera una facilitación
Cuando reaparezca un estímulo de la misma cualidad, el sujeto recordará la experiencia de satisfacción y deseará encontrar el objeto del que tiene la huella mnémica.
Del mismo modo se generará un recuerdo del objeto que haya producido
dolor y su simple presencia producirá la descarga.
Ya vimos que el dolor se produce cuando Q perfora las pantallas en φ; el incremento del nivel en ψ es sentido como displacer en ω, y se genera una tendencia a la descarga, facilitada, cada vez que aparece el recuerdo del objeto excitador del dolor.
Cuando la imagen mnémica es investida de nuevo se produce un estado de displacer y tendencia a la descarga ¿de dónde viene esa Q η que se pretende descargar? Sólo puede venir del interior del cuerpo; tendremos que suponer, pues, unas neuronas secretoras (SCH.N. – neuronas llave) que, cuando son excitadas, hacen producir al cuerpo una carga que estimula ψ como Q η endógena. La imagen – recuerdo del objeto hostil en ψ mantiene una facilitación privilegiada con las SCH.N. que pone en marcha este mecanismo en cuanto es excitada.
Una carga Q η de valor 3 tendrá un efecto facilitador muy superior a 3 cargas Q η de valor 1 [1( Q η=3) > 3 (Qη=1)].
Los afectos y los estados de deseo son los restos de las vivencias de satisfacción y de dolor, el afecto por desprendimiento repentino y el deseo por sumación; ambos dejan en ψ motivos compulsivos.
El apetito genera un estímulo constante sobre la imagen – recuerdo del objeto placentero, que acumula una Q η mucho mayor que la que puede generar la percepción de ese objeto; esa facilitación particularmente buena del núcleo de ψ (Κ.Ν.) con la imagen del objeto en M.N. es lo que llamamos atracción de deseo primaria.
La defensa primaria o represión resulta de la repulsión que genera la vivencia de dolor, de la tendencia a desinvestir el recuerdo del objeto hostil lo más pronto posible. Puede que sea la propia tendencia acrecentada a la descarga, que generan las vivencias de dolor, la que permita desinvestir las imágenes-recuerdo negativas.
El supuesto del deseo primario y de la represión primaria indican que en ψ se ha formado una organización que perturba los decursos de satisfacción y dolor como se dieron la 1ª vez. Esta organización se llama YO; la facilitación que se produce por la recepción repetida de Q η endógenas en las K.N., darán por resultado un grupo de neuronas constantemente investido, portador del reservorio requerido por la función secundaria (principio de constancia).
El afán del yo será descargar las investiduras por el camino de la satisfacción y para eso tiene que evitar que se estimulen los recuerdos de vivencias de dolor, mediante la inhibición: una Q η procedente de φ, que siguiendo en ψ la mayor facilitación iría de a (recuerdo doloroso) a cargar b (SCH.N.), encuentra en a una serie de investiduras colaterales α, β, γ, que disminuirán o impedirán que la carga
llegue a b y se inhibirá el desprendimiento de displacer.
El aparato se encuentra desvalido en dos situaciones:
- Cuando aparece una reinvestidura de un recuerdo de objeto hostil; ahí ψ necesita un signo que le haga prestar atención para actuar la inhibición yoica.
- Cuando en estado de deseo se inviste la huella mnénica del objeto, se producirá la descarga, aunque el objeto no sea real sino representación –fantasía, que produce inicialmente el mismo efecto que la percepción, es decir una alucinación . El principio del placer (tendencia a la descarga) hallará suficiente la identidad de percepción para producir una descarga, que en ausencia del objeto real no conducirá a una vivencia de satisfacción.
Ψ no es capaz en principio de distinguir la percepción del objeto de la imagen-recuerdo; precisa un criterio de distinción que ha de provenir de otra parte; será ω que proporcione ese signo de realidad objetiva, la noticia de descarga de ω es el signo de realidad objetiva para ψ.
El signo de cualidad que acompaña a una percepción no depende de la intensidad del estímulo, en cambio sólo las representaciones muy intensas producen signos de cualidad; por lo tanto la inhibición yoica permite que la investidura del deseo no produzca signo de cualidad, con lo que suministra un criterio para distinguir la percepción, con su signo de cualidad, que ψ interpreta como signo de realidad objetiva, de la representación, que carece de él.
Llamamos proceso psíquico primario a la investidura de deseo facilitada según el principio del placer hasta la alucinación, que desemboca en desarrollo de displacer y gasto de la defensa por la descarga.
Llamamos proceso psíquico secundario a la investidura de deseo que, por una buena investidura del yo que permite la valoración de los signos de realidad, desvía la descarga hacia la acción específica; por tanto el yo esperará a que se produzca la percepción del objeto, que coincida con el recuerdo del objeto satisfaciente, para que se produzca la descarga.
Este proceso implica ya una valoración de los signos de realidad, un juicio acerca de las semejanzas y diferencias entre dos elementos distintos: percepción y representación; ya no se trata de la identidad entre dos imágenes como en la identidad de percepción, sino de la identidad entre dos elementos del pensar, a la que llamaremos identidad de pensamiento .
Hay una modificación del principio del placer -que en realidad lleva al displacer- en principio de realidad, que implica la renuncia al placer inmediato, para, a través de un proceso más elaborado, llegar a la vivencia de satisfacción.
Angeles Moltó